BUFF 2018
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Un nuevo artículo de nuestra sección Oficial de Ascatravi. Mientras este tipo de unidades, ambulancias off road, no puedan ser certificadas según norma, hablaremos de vehículos de rescate o de intervención rápida.

Estos vehículos todavía no están considerados en el estándar. Desde el comité internacional en el que está estudiando la evolución de la norma ya se trabaja en poder incluirlos para establecer los requisitos técnicos que puedan acreditar el uso especial de estas unidades.

Los grandes fabricantes nacionales de ambulancias trabajan codo con codo con los usuarios de las mismas así como sus compañeros europeos en la evolución de la norma UNE 1789 para marcar un estándar en la fabricación de las ambulancias así como en la mejora continua de su seguridad y ergonomía.

En años de continua evolución los fabricantes hemos trasladado las tecnologías de diseño y construcción de ambulancias a las diferentes plataformas de base que nos ofrecen los vehículos: furgonetas, pisos cabinas, chasis cabinas, autobastidores, pick ups, etc.

Vamos, que cualquier cosa que ruede, se ha transformado en ambulancia. En la retina de todos están las innumerables fotos de vehículos singulares que arrancan en los años de las grandes guerras hasta nuestra época.

Pero es de recibo que todos pensemos, puesto que la legislación nacional relativa al transporte sanitario nos obliga a que las ambulancias que están en servicio cumplan con la norma UNE 1789, y de la misma forma, los vehículos se homologuen cumpliéndola. Llegados a este punto queremos hacer una reflexión para sacar algunas conclusiones.

La norma se denomina, ‘Vehículos de transporte sanitario y sus equipos. Ambulancias de carretera”. Es aquí donde nos gustaría incidir en la problemática que encuentra el sector cuando considera interesante utilizar un vehículo automóvil que satisface las necesidades técnicas para los servicios más exigentes fuera de carretera pero por definición, nos encontramos que no puede ser ambulancia.

Vemos que el mercado de vehículos se llena de modelos todoterreno clasificados como pick ups que disponiendo de una batalla corta, un centro de gravedad de altura reducida y sistemas de transmisión “off road” son perfectos para asistir a cualquier emergencia que acontezca y allá donde se produzca.

Pero claro, al final, los vehículos para ser ambulancias tienen que cumplir con el estándar, que ha sido definido. Hablamos de equipamiento, espacio interior para el mismo y las personas que van a trabajar, ángulos para camillas, plazas de asiento en el compartimento del paciente,…, son requisitos exigidos en la norma que por desgracia este tipo de vehículos tienen muy difícil (o imposible en algún caso) cumplir.

Es cierto que a través de carrozados con células ambulancia se consigue que algunos de estos vehículos puedan ser certificados como ambulancias de traslado para pacientes que no se espera que se conviertan en pacientes de emergencia (ambulancia tipo A), pero difícilmente podremos encajarlas en el ámbito del tratamiento y cuidado (ambulancia tipo B y C).

Por desgracia estos vehículos todavía no están considerados en el estándar y desde el comité internacional desde el que evoluciona la norma ya se trabaja en poder incluirlos para establecer los requisitos técnicos que puedan acreditar el uso especial de estas unidades.

Mientras este tipo de unidades no puedan ser certificadas según norma, hablaremos de vehículos de rescate o de intervención rápida, para llegar hasta el paciente y en su caso llevarlo a la carretera donde tendrá que ser trasladado a una ambulancia.

Estamos ante un caso más donde el uso va por delante de la normativa y estamos convencidos, que en poco tiempo, se reconocerá y dotará de entidad a estas unidades especiales y necesarias.

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