• Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • LinkedIn
  • Compartir:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Google+
  • Compartir en LinkedIn

Existen multitud de dificultades y riesgos a los que se enfrentan los equipos de intervención de los cuerpos de bomberos en este tipo de intervenciones. la cubierta es un elemento constructivo que protege a los edificios en la parte superior y la misión fundamental es la protección del espacio interior frente a los agentes atmosféricos. Un nuevo reportaje de nuestro colaborador Enrique Álvarez, suboficial de bomberos de Madrid.

Que veamos salir humo de un color blanquecino de las azoteas de nuestros bloques de viviendas es una situación que entra dentro de la normalidad en cualquier ciudad.  No sucede lo mismo, cuando observamos salir una gran columna humo negro debido al incendio originado en la cubierta de algún edificio. Además de generar mucha expectación, algunos de ellos pueden representar un gran peligro para los SPEIS (Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento). En este reportaje vamos a hacer referencia a las dificultades y riesgos a los que se enfrentan los equipos de intervención de los Cuerpos de Bomberos en este tipo de intervenciones.

La cubierta es un elemento constructivo que protege a los edificios en la parte superior y la misión fundamental es la protección del espacio interior frente a los agentes atmosféricos. Las cubiertas se pueden clasificar en función del orden de la capa impermeable y de la capa de aislamiento (frías o ventiladas y calientes o no ventiladas) y también en función de la pendiente (planas o inclinadas).  A continuación, vamos a comentar esta última clasificación.

CUBIERTAS PLANAS
Como bien indica su nombre, las cubiertas planas son aquellas cubiertas que son prácticamente planas y sólo presentan una ligera pendiente para evitar que el agua se estanque en su superficie. Estas cubiertas normalmente son accesibles y cuando son transitables disponen de un acabado de pavimentación que permite el paso habitual de personas y reciben, por lo general, la denominación de azoteas.

Las causas de los incendios en este tipo de cubierta plana son muy variadas, debido en muchos casos al sobrecalentamiento de las instalaciones ubicadas, en estas zonas, como son los equipos de telecomunicaciones, compresores de aires acondicionados, maquinaria, etc.   

También se pueden producir al realizar trabajos de impermeabilización o causados por la actividad del ocio nocturno (bares de copas, restaurantes) ubicados en las cubiertas de los edificios emblemáticos, por su localización y vistas.  Aunque este tipo de incendio puede ser muy espectacular, los trabajos de extinción no resultan muy complejos, pudiéndose realizar desde el interior por medio de las columnas secas o líneas de agua y desde el exterior por medio de los vehículos para trabajo en altura. Es importante, que siempre que realicemos la extinción por medio de las AEA (auto escalera automática) o los ABE (auto brazos extensibles), tengamos previsto el gasto de agua, siendo recomendable la activación simultánea con estos vehículos de una BNP (autobomba nodriza pesada).

CUBIERTAS INCLINADAS
Reciben este nombre aquellas cubiertas que tienen una fuerte pendiente, pensada principalmente para evacuar con facilidad el agua, y a las que no se puede acceder, a no ser para trabajos de mantenimiento, e incluso en este caso, con cierta dificultad. Las cubiertas inclinadas reciben comúnmente el nombre de tejados, aun cuando no siempre están realizadas con tejas.

Los incendios que se producen en este tipo de cubiertas son sin duda los que mayores dificultades presentan para su extinción y los más peligroso para los Servicios de Emergencia, en especial, aquellos que se originan en las cubiertas inclinadas de estructura de madera de los antiguos edificios, situados en los centros históricos de nuestras ciudades. Las causas de estos incendios pueden ser muy variadas, pero se da la circunstancia de que, siendo el uso principal de las bajocubiertas como desván o buhardillas, cada vez más, se está generalizado, la transformación de estas zonas en áticos, posible causa del incremento de estos incendios.

Las dificultades con las que se encuentra los SPEIS para hacer frente a estas intervenciones son:

Accesibilidad de los vehículos. Debido a que este tipo de cubiertas con estructuras de madera lo encontramos en antiguos edificios ubicados en los centros urbanos, en muchos, casos la estrechez de las calles, el estacionamiento de vehículos, bolardos, y otros elementos ornamentales en la vía pública, etc. dificultan la llegada y emplazamiento de los vehículos de extinción y de rescate aéreo, cerca del incendio, teniendo en muchos casos que desplegar muchos metros de manguera para acometer la extinción.

Localización del incendio. En las cubiertas que no son habitables el acceso a las mismas se tienen que realizar por trampillas situadas en los huecos de escalera o zonas estrechas, que, junto con el   humo y las altas temperaturas del incendio, hace que localizar el foco del incendio no sea una tarea sencilla.

Extinción del incendio. Debido a que la principal función de una cubierta es impedir que el agua de lluvia entre en el interior del edificio. La extinción exterior con los vehículos para trabajos en altura (ABE y AEA) resulte poco efectiva, teniendo que depender de la extinción interior, que debido al desarrollo de nuevas técnicas constructivas y el empleo de nuevos materiales de aislamiento, impiden que el calor y los gases del incendio salgan al exterior y que la extinción resulte muy complicada y laboriosa. Teniendo en muchos casos que retirar paneles de revestimiento y   aislantes (tipo “sándwich”) con escasa o nula poca visibilidad.

Rápida propagación. Evitar que el incendio avance sin control de una cubierta a otra, tiene que ser una de nuestras prioridades dentro de nuestro plan de acción. Es recomendable realizar en la cubierta una “faja cortafuego” (retirando las tejas y dejando al descubierto los pares) a cada lado del incendio, con una línea de mangueras, en cada una de ellas, como medida de protección.

El acceso exterior a la cubierta es recomendable siempre que sea para controlar la propagación, que se realice por zonas seguras, (lo más alejado posible al incendio) y siempre haciendo uso de líneas de aseguramiento para los bomberos.

De todas las intervenciones que realizan los Cuerpos de Bomberos, quizás los incendios en las cubiertas de madera sea uno de las más peligrosos para los equipos de intervención. Además de los riesgos asociados a cualquier incendio de interior, hay que destacar la posibilidad de:

Colapso de la cubierta.  Debido a que en estos incendios la afectación de la estructura de madera suele ser muy importante. Hay un riesgo muy elevado del colapso de la cubierta durante las labores de extinción. 

Inflamación de los gases de incendio. Dado que las cubiertas son zonas pocos ventiladas, la acumulación de los gases calientes procedentes de incendio puede ser importante sobre todo en zonas colindantes.  Una ventilación no controlada puede provocar la inflamación de los gases acumulados.

Caídas a distinto nivel. Al desarrollarse este tipo de intervención en la parte superior del edificio, el riesgo de precipitación por la falta de visibilidad es muy elevado teniendo en muchos casos que aplicar técnicas de aseguramiento con cuerdas.

Como vemos, este tipo de incendio aparte de ser poco frecuente es complejo. Debido a que en España contamos con una gran diversidad de BIC (Bien de Interés Cultural) en su categoría de Monumentos Históricos y que muchos de ellos presentan este tipo de estructuras de madera (palacios, monasterios, catedrales...) es necesario que los SPEIS tengan elaborados Planes de Intervención y Procedimientos Operativos que garanticen la correcta actuación en este tipo de intervenciones.

  • Compartir:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Google+
  • Compartir en LinkedIn