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Breves nociones acerca de las pautas a seguir para que el mantenimiento de la ropa de protección contra el calor y las llamas permita ofrecer el nivel de protección previsto por el fabricante a lo largo de la vida útil del producto.

Desde ASEPAL siempre visualizan al Equipo de Protección Individual (EPI) como el último recurso a disposición del usuario para interponerse entre el riesgo y su salud y seguridad. Es como si fuese un escudo protector que absorbe todos los impactos, todo el daño que pueda emitir la fuente de riesgo y que preserva la integridad de la persona que está detrás de ese escudo. Uno de los tipos de EPI que mejor representan esta función de escudo protector es la ropa de protección contra el calor y las llamas. Como es lógico, ese “escudo” requiere de unos cuidados para que pueda seguir brindando esa protección a lo largo de todo su tiempo de vida útil.

En su última entrada del blog dan unas breves nociones acerca de las pautas a seguir para que el mantenimiento de la ropa de protección contra el calor y las llamas permita ofrecer el nivel de protección previsto por el fabricante a lo largo de la vida útil del producto.

Ante todo, sigue las indicaciones del fabricante
Tanto el Reglamento (UE) 2016/425 como las normas armonizadas aplicables a la ropa de protección exigen que el fabricante detalle en su folleto informativo los procedimientos que el usuario deberá seguir en el cuidado y limpieza de las prendas. El folleto informativo se convierte así en la única guía que tiene el usuario para poder cuidar de su “escudo protector”. Ésta es sólo una de las razones por las que el folleto informativo es un documento tan importante.

El folleto informativo será la base sobre la que el usuario determinará las operaciones que deberá implementar en su empresa para poder cumplir con las instrucciones de mantenimiento de sus equipos.

Así, se deberá implementar un programa de mantenimiento que contemple, de forma detallada, los procedimientos de limpieza, secado y reparación de la ropa de protección de que disponga; la frecuencia con la que deben realizarse dichos procedimientos y los responsables de realizarlos. En relación a la limpieza, el fabricante establecerá el número máximo de ciclos de limpieza admisibles por la prenda de protección contra el calor y las llamas

La inspección periódica de las prendas es fundamental
La inspección regular de las prendas representa uno de los puntos claves del programa del mantenimiento. Del mismo modo, el folleto informativo deberá contener detalles acerca de las comprobaciones rutinarias que debe llevar a cabo el usuario individual de la prenda antes de cada uso. Adicionalmente y tal y como recomienda la norma CEN/TR 14560:2018 sobre selección, uso, cuidado y mantenimiento de las ropas de protección contra el calor y la llama, la ropa de protección debería ser sometida a una inspección adicional desempeñada por personal debidamente cualificado y designado para realizar dicha tarea. Para este fin, el programa de mantenimiento de las prendas debería incluir detalles acerca de: la frecuencia de la inspección, los elementos a inspeccionarse y las decisiones o acciones a llevar a cabo derivadas de la inspección.

En cuanto a la ropa de protección contra el calor y las llamas, y de forma orientativa, algunos de los puntos que deberían contemplarse durante la inspección podrían ser:
a) detección y eliminación de cualquier vestigio de contaminación o presencia de suciedad que pueda contribuir a la inflamabilidad de la prenda o representar algún tipo de riesgo para el usuario;
b) detección de cualquier tipo de daños (físicos, térmicos, degradación química o UV) en cualquiera de las capas constituyentes de la ropa;
c) detección de daños o pérdida de integridad en las costuras;
d) comprobación de la funcionalidad y efectividad de los sistemas de cierre
e) comprobación de que el tallaje de la prenda no se vea afectado más allá de los límites marcados por el fabricante.

Las reparaciones, siempre según indicaciones del fabricante
En caso de que la inspección determine que la prenda debe ser reparada (y en caso de que el fabricante permita la realización de dichas reparaciones), dichas acciones deben ser llevadas a cabo según las indicaciones del fabricante, y siempre por personal con competencia suficiente para realizarlas.

Tras las reparaciones, la prenda debería ser inspeccionada para verificar que las prestaciones de la prenda previstas por el fabricante no han sufrido ningún tipo de alteración.

Las operaciones de mantenimiento de las prendas de protección suelen ser uno de los aspectos que más inquietudes despiertan entre los usuarios de EPI. En este sentido, unas instrucciones claras, concisas y detalladas por parte del fabricante serán la mejor manera de disipar estas inquietudes, algo que, sin duda, será ampliamente agradecido por todos los usuarios de las ropas de protección contra calor y llamas. Así, el seguimiento de las indicaciones del fabricante sobre el cuidado y mantenimiento de la prenda, permitirá una utilización segura del EPI a lo largo de toda la vida útil del mismo.

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