• Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • LinkedIn
  • Compartir:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Google+
  • Compartir en LinkedIn

Nuevo reportaje de nuestro colaborador Enrique Álvarez, Suboficial de los Bomberos de Madrid. Este artículo pretende comentar aquellos riesgos que están presentes en un hundimiento tanto parcial como total de una edificación y las medidas de seguridad a tener en cuenta por los equipos de intervención desplazados.

Cuando se produce un colapso estructural, debido a seísmos, grandes incendios, atentados terroristas, explosiones por fugas de gas u otros factores cotidianos de riesgo, propios de una gran ciudad, se hace necesaria la intervención de los servicios de emergencia y que estos requieran de un gran despliegue de medios tanto humanos como materiales.

En primer lugar, producida la emergencia, el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (S.E.I.S.) activará la primera respuesta. A la llegada realizáremos un reconocimiento, en el cual recopilaremos toda la información relevante acerca del siniestro (tipo de hundimiento, estructura del edificio, personas atrapadas, etc.) y definiremos las prioridades estratégicas que serán, el rescate de las víctimas en la superficie del hundimiento, la seguridad de los equipos de intervención y el rescate de las víctimas en profundidad. Para garantizar la seguridad en la intervención, procederemos a la mitigación del incidente y al control de riesgos.

MITIGACIÓN DEL INCIDENTE

Consiste en evitar que el siniestro evolucione desfavorablemente, por lo que, estas acciones se acometerán tan pronto como sea posible.

Corte de acometidas de instalaciones de servicio
La rotura de instalaciones de agua, gas y electricidad pueden crear condiciones amenazantes para la vida de los rescatadores y de las víctimas atrapadas. Las instalaciones de gas, pueden verse afectadas, aumentando la posibilidad de un incendio o explosión.

Entre los escombros podemos encontrar instalaciones eléctricas con corriente, que pueden estar en contacto con tuberías y metales de la propia estructura, con lo que aumenta la probabilidad de electrocución en las zonas mojadas donde los equipos de rescate estén trabajando.

Una amenaza para las víctimas que se encuentran atrapadas y que no podemos pasar por alto, es la rotura de las conducciones de agua. Por lo que la posibilidad de ahogamiento no es descartable y se puede generar un segundo colapso por el peso del agua.

Abatimiento de polvo en suspensión
Uno de los contaminantes atmosféricos presentes en un colapso estructural es el polvo en suspensión, que en contacto con ojos y vías respiratorias, puede producir irritación y otras molestias. El polvo avivado por el propio derrumbamiento puede seguir suspendido en el aire durante horas. Trataremos por medio de agua pulverizada de abatir el polvo, aumentando así la visibilidad y mejorando las condiciones para los equipos de intervención.

Evacuación de personas en edificios colindantes
Como medida de prevención, siempre realizaremos la evacuación en estos edificios, debido a que a priori no sabemos si presentan daños estructurales y si existe riesgo de colapso de los mismos.

RIESGOS EN LOS HUNDIMIENTOS

El objetivo principal en todas las operaciones de Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas (B.R.E.C.), aparte del salvamento de las personas atrapadas, es la seguridad de los equipos de rescate.
Por lo que tendremos que detectar y realizar un control de los riesgos en la intervención. A continuación detallamos los más peligrosos:

Derrumbamientos secundarios
En el hundimiento de una edificación hay partes de la estructura que aunque no hayan colapsado pueden estar debilitadas, con el peligro de desplome en cualquier momento. Para minimizar este riesgo se deben realizar apeos y apuntalamientos de emergencia en aquellos elementos estructurales que estén dañados a consecuencia del colapso. Aun así, tomadas todas las medidas necesarias, la posibilidad de derrumbamiento está siempre presente. El viento puede agregar tensiones significativas a elementos inestables de la estructura, lo que aumenta el riesgo de un segundo colapso.

Designaremos a un “Jefe de Seguridad" que será el responsable del acceso a la zona caliente y de mantener un entorno seguro para las operaciones de salvamento, así como de llevar un control de las acciones y condiciones durante toda la intervención.

Estructuras inestables
En un colapso estructural nos podemos encontrar con vigas, cerramientos y otros elementos constructivos, que presenten un equilibrio inestable con riesgo de caída. Identificar estas estructuras y tomar las medidas necesarias (retirar, asegurar o vigilar) que garanticen la seguridad de los intervinientes, es la primera acción a realizar. Es conveniente nombrar a uno o varios “observadores" para la vigilancia de estas estructuras, que serán los encargados de dar la alarma, mediante un sistema acústico (silbato, megáfono,…) ante cualquier movimiento de estos elementos que presenten inestabilidad, y que amenacen la seguridad de los equipos de intervención. Se marcaran zonas seguras dentro de la zona caliente para la protección de los equipos de rescate, en el caso de que el observador de la señal de alarma.

Movimientos incontrolados del escombro
Cuando se produce el hundimiento de una edificación se genera un conjunto de restos de ladrillos, hormigón, hierro, madera,… al que se denomina "cono de escombro", el cual dependiendo de la altura del edificio, puede alcanzar una altura considerable. Este "cono" permanece estable, con huecos en su interior, gracias a la formación de arcos de descarga que forman una red compleja y se apoyan unos sobre otros.

Tenemos que tener en cuenta, que el tránsito por encima del escombro, la retirada de cualquier material, trabajos de corte, perforación y demolición, pueden desencadenar el movimiento incontrolado de los materiales que lo forman, con el riesgo de atrapar a los equipos de intervención. Por ello, debemos de realizar un análisis de la textura, estructura y composición del “cono escombro", antes de realizar cualquier trabajo.

Riesgo de incendio
El daño causado a los edificios cuando colapsan, a menudo, aumenta significativamente el riesgo de incendio. Pueden romperse tuberías de gas natural y por consiguiente puede agregar combustible inflamable a la escena. Así mismo ocurre con las instalaciones eléctricas aumentando las fuentes de ignición.

El uso de herramientas de corte (sopletes, radiales,…) pueden generar chispas que ocasionen pequeños incendios debido al material combustible del propio edificio (madera, plásticos, papel,..). Por lo que siempre tendremos un extintor o una línea de agua preparada como medida de prevención.

Presencia de sustancias peligrosas
Cuando realicemos labores de rescate, entre los escombros, podemos encontrar numerosas y variadas sustancias peligrosas, que requieren, la adopción de medidas especiales. Muchos productos químicos industriales y comerciales, están seguros cuando se guardan y usan en condiciones normales, pero cuando sus envases se dañan en un colapso estructural y los productos gotean o derraman, pueden generar una situación peligrosa.

Según la actividad para la que tuviera licencia el edificio colapsado, nos podemos encontrar diversidad de productos peligrosos entre los escombros. Productos inflamables, irritantes, nocivos, tóxicos, corrosivos y cancerígenos. La situación puede ser fatal para las víctimas atrapadas y equipos de intervención a menos que se sigan los procedimientos operativos recomendados.

Es probable, que nos podamos encontrar amianto en algunas instalaciones industriales, edificios comerciales, salas públicas y viviendas más antiguas. Donde, hasta hace relativamente poco tiempo, se utilizaba este material, empaquetado, rociado o por secciones, para protección contra incendios o como aislante. En caso de identificar la presencia de materiales que contienen amianto, es necesario tomar medidas especiales (Real Decreto 396/2006).

TRABAJOS EN ESPACIOS CONFINADOS

En un recinto reducido con aberturas limitadas de entrada y salida, con ventilación natural desfavorable. Los riesgos que nos encontramos en estos espacios son múltiples ya que, además de la acumulación de sustancias toxicas o inflamables y escasez de oxígeno, se añaden los ocasionados por la estrechez, incomodidad de posturas de trabajo, limitada iluminación, etc.

Como vemos son muchos los riesgos presentes en un colapso estructural y no debemos de pasar ninguno por alto. Por lo que se hace imprescindible detectarlos y tomar todas las medidas de seguridad, que eviten que miembros de los Servicios de Emergencias, pasen a ser víctimas del propio hundimiento. Dada la dificultad de este tipo de intervenciones es necesario para el desempeño eficaz de las labores de Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas (B.R.E.C.) que el bombero especialista domine y conozca las técnicas y métodos de trabajo para este tipo de siniestros.

  • Compartir:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Google+
  • Compartir en LinkedIn