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Cobran especial importancia las maniobras y prácticas conjuntas entre los servicios de emergencia. El principal objetivo de todos los servicios de emergencias que intervienen en un accidente de tráfico es el rescate de las víctimas en el menor tiempo posible sin agravar su estado, por lo que se precisa de una actuación conjunta y coordinada de todos los medios activados. Un reportaje de nuestro colaborador Enrique Álvarez, suboficial de bomberos del Ayuntamiento de Madrid.

A pesar de los avances en seguridad vial que se han producido en nuestras carreteras (señalización, pavimentación, iluminación,...) y las mejoras de nuestros vehículos tanto en seguridad activa como pasiva, estos no evitan por desgracia, que se produzcan accidentes de tráfico y que los servicios de emergencias nos veamos obligados a actuar. En este artículo pretendo comentar, de una manera general, los aspectos más importantes que tenemos que tener en cuenta en este tipo de intervenciones.

LA ACTIVACIÓN DE RECURSOS
Todo comienza con la comunicación del aviso. Recibido el aviso en el Centro de Emergencias 112, el operador deberá recabar toda la información relevante acerca del accidente: lugar exacto o punto kilométrico (urbano, interurbano), número de vehículos implicados (accidentes simples o complejos), tipo de vehículos (motocicletas, turismos, vehículos pesados), número de víctimas, etc. Posteriormente se dará aviso a los Cuerpos de Bomberos, Servicios Sanitarios, Fuerzas de Seguridad y al Centro de Control de Tráfico, comunicando a todos esta información. Aspectos como la presencia de mercancías peligrosas, es importante que se comunique a todos los servicios alertados, del mismo modo ocurre con los accesos alternativos en caso de que la vía este colapsada.

LA INTERVENCIÓN
A nuestra llegada, la acción principal es la de señalizar el accidente, teniendo en cuenta que, además de los bomberos estarán activados otros servicios, por lo que puede ser conveniente cortar uno o más carriles, incluso la circulación completa si procede. Si permitimos el paso de vehículos en la vía, se realizara por un solo carril y siempre que con ello no obstaculicemos el libre acceso y la salida de los vehículos de emergencia.

En caso de presencia policial o de guardia civil, serán estos servicios los encargados de regular el tráfico así como el cierre y apertura de vía.

El vehículo de emergencia, a su llegada, se debe posicionar protegiendo la zona de actuación, manteniendo una distancia de seguridad de entre 10m y 15m con el vehículo accidentado. Los equipos de intervención deberán descender por la zona del vehículo que da al arcén para evitar atropellos.

En un primer reconocimiento, el mando de la dotación actuante, recopilara toda la información posible acerca del suceso: tipo de accidente, número de víctimas, vehículos implicados,… para poder identificar así los riesgos existentes: peligro de incendio o explosión, riesgo de precipitación al vacío (terraplenes, puentes,…), neutralización de derrames de combustibles, presencia de MM. PP, etc.

Una vez hemos evaluado todos los riesgos de la intervención, definiremos las prioridades estratégicas: rescates de las víctimas sin inmovilizar (solo si hay riesgos que amenacen sus vidas -maniobra de Rautek-); aseguramiento del vehículo, si presenta inestabilidad, prevención de incendios (pronto socorro, extintor,...); desconexión de las baterías (desconectando primero el polo negativo), neutralizando el sistema eléctrico siempre que sea posible y el estado del vehículo lo permita; etc.

Posteriormente, para el rescate de las víctimas desarrollaremos el plan de acción, el cual, tiene que ser conocido por todas las dotaciones actuantes.

Este plan de acción consistirá:
1. Estabilización de los vehículos
La finalidad que perseguimos con esta maniobra, es evitar aquellos desplazamientos que se puedan producir por la inestabilidad del vehículo tras el accidente (vehículo sobre sus ruedas, volcado sobre un lateral, volcado sobre su techo,…), también aquellos movimientos tanto horizontales (rodadura) como verticales (suspensión), y por ultimo anular las reacciones de la carrocería debida a nuestra intervención. Para estas maniobras los equipos más utilizados son los sistemas de estabilización (cuñas, bloques y puntales de estabilización).
2. Abordaje
Consiste en la apertura de espacios en el vehículo para acceder al interior, con el fin de comprobar si están atrapados los ocupantes, evitar riesgos en el interior (protectores de airbag, pretensores,...) y permitir el acceso al personal sanitario para que realicen la primera atención médica y apoyo psicológico a la víctima.
3. Estabilización sanitaria de victimas
El objetivo, es mantener a los accidentados dentro del vehículo en las mejores condiciones posibles antes de la extracción. Para ello los servicios sanitarios realizaran las primeras maniobras de soporte vital, y la inmovilización del eje cabeza, cuello, y columna de la víctima.
4. Maniobras de liberación
Consiste en aplicar las técnicas más convenientes según la gravedad del paciente, que nos permitan liberar con seguridad a las víctimas del interior del vehículo (apertura y desmonte de puertas, apertura de huecos laterales, desmonte de techo, desplazamiento del salpicadero,...). Para realizar estas técnicas se emplean herramientas hidráulicas (separadores, cizallas y cilindros separadores).
5. Extracción de la víctima
Es una de las fases más importantes de nuestro plan de acción, por lo que se tiene que realizar en coordinación con los servicios sanitarios. Las realizarán las dotaciones de bomberos, aplicando las técnicas más eficientes y siguiendo las indicaciones de los médicos, para no agravar el estado de la o las víctimas. Para extraer a los accidentados del interior del vehículo el material más adecuado es la tabla espinal o el "Ferno-Ked".

EL RESTABLECIMIENTO DE LA NORMALIDAD
Es la fase final de la intervención, en la cual tendremos que realizar un rastreo por el perímetro, para descartar posibles víctimas que puedan haber salido despedidas del vehículo como consecuencia del accidente. También procederemos a la retirada de aquellos elementos de la vía que, a consecuencia de la colisión, hayan quedado dañados o inestables y supongan un riesgo para el tráfico (farolas, pretiles, señales,…).

Si no hubiera servicio de limpieza viaria en el lugar, aunque no es función de bomberos, se procederá a la limpieza de la calzada, para evitar accidentes y restablecer la circulación lo antes posible.

LA SEGURIDAD EN LA INTERVENCION
La prioridad en una intervención por un accidente de tráfico, además del rescate de las víctimas, es la seguridad de las dotaciones actuantes. Para ello, adoptaremos todas las medidas necesarias que garanticen la protección de estas. La protección personal para este tipo de intervenciones debe ser la que cada SEIS (Servicio de Extinción de Incendios y Salvamentos) tenga establecido. El más utilizado para este tipo de intervenciones, si no se cuenta con un equipamiento especifico, es el de incendios estructurales, el cual nos protegerá de la posibilidad de un incendio exterior y de los elementos cortantes. Aunque en muchas ocasiones nos dificultará la libertad de movimiento y el consiguiente riesgo de deshidratación en intervenciones prolongadas. En estas actuaciones, siempre es necesario el empleo de guantes anticorte, protector ocular y mascarillas antipartículas.

Debido a la diversidad de vehículos que circulan por nuestras carreteras, antes de acometer cualquier acción, es necesario conocer qué tipo de vehículo ha sufrido el accidente y que combustible utiliza: gasolina, diésel, GNL, GNC, híbridos, eléctricos, hidrógeno, etc. Debemos aplicar el procedimiento operativo más adecuado para cada tipo de combustible.

También hay fichas de rescate que según la marca y el modelo del vehículo nos proporcionan información técnica (ubicación de las baterías, airbag, depósito de combustible,...) para que los servicios de emergencias realicemos el rescate con seguridad y rapidez.

Como vemos, el principal objetivo de todos los Servicios de Emergencias que intervienen en un accidente de tráfico es el rescate de las víctimas en el menor tiempo posible sin agravar su estado, por lo que se precisa de una actuación conjunta y coordinada de todos los medios activados. Esta sinergia solo se consigue si se realizan maniobras y practicas conjuntas a la vez que se revisan y actualizan los protocolos de actuación.

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