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El mando y el control de la intervención son de vital importancia en este tipo siniestros debido al gran despliegue de medios y personal que tienen que ser coordinados. La legislación nacional en materia de protección contra incendios (CTE- DB SI- seguridad en caso de incendio) no hace referencia expresa a edificios en altura, aunque sí impone ciertas condiciones según el uso y la altura de evacuación del edificio.

Que los Servicios de Extinción de Incendios tengamos que intervenir, cuando se produce un incendio en el interior de una edificación, es una situación para la que estamos preparados y entrenados. Pero cuando se produce el incendio en un edifico en altura de una gran ciudad, la actuación no resulta tan sencilla debido a la complejidad que entrañan este tipo de intervenciones, y al gran despliegue de medios necesario.

La legislación nacional en materia de protección contra incendios (CTE- DB SI- Seguridad en caso de incendio) no hace referencia expresa a edificios en altura, aunque sí impone ciertas condiciones según el uso y la altura de evacuación del edificio. El concepto de edificio en altura, introducido tradicionalmente por las normativas de prevención de incendio, considera edificios en altura todos aquellos en los que existan puntos cuya altura de evacuación sea igual o superior a 28 metros.

Aunque estos edificios tienen un tratamiento especial, en cuanto a medidas de protección contra incendios, en el caso de que se produzca: debido a su altura, alto nivel de ocupación, disponer de varias escaleras,… crea muchas dificultades a los Servicios de Extinción.

A efectos de intervención, los edificios en altura, los podemos clasificar en:
- Edificios cuya altura de evacuación es mayor de 28 m
- Edificios cuya altura de evacuación es mayor de 50 m
- Edificios cuya altura de evacuación es mayor de 100 m

La accesibilidad, es el primer inconveniente con el que nos encontrarnos a nuestra llegada, ya que normalmente existen zonas ajardinadas que retranquean el edificio respecto a la línea de calzada y que dificultan el emplazamiento de los vehículos de extinción y de rescate en altura. Los edificios en altura destinados a uso residencial como las viviendas, suelen disponer de varios portales en un solo bloque, que nos puede llevar a confusión, por lo que la localización exacta del incendio se puede demorar.

El mando y el control de la intervención son de vital importancia en este tipo siniestros debido al gran despliegue de medios y personal que tienen que ser coordinados. Requiere de una ubicación adecuada, desde donde se elaborara el plan de acción, la asignación de tareas a las dotaciones actuantes y desde donde se llevará la intervención. En los edificios de gran altura destinados al uso administrativo, residencial público,... se suele establecer el puesto de mando en  el vestíbulo del edificio, donde estará el personal de seguridad que serán quienes nos proporcionen toda la información relevante, entrega de  las llaves necesarias (ascensores de emergencia, cuartos técnicos, etc.) además del Plan de Autoprotección que toda edificación en altura debe de disponer según establece la Norma Básica de Autoprotección (R.D 393/2007, de 23 marzo).

Las prioridades estratégicas en este tipo de intervenciones son: el rescate de las personas, la extinción del incendio y el control de la propagación.

El rescate en estas intervenciones no resulta nada sencillo, debido al alto índice de ocupación que suelen presentar estos edificios y por tanto de víctimas potenciales, aspecto este, muy a tener en cuenta para un posible desalojo u evacuación de personas que se hayan quedado atrapadas.

Las mayores dificultades se nos presentaran para rescatar por fachada a todas las personas que se encuentran en peligro en aquellas plantas en las que debido a su altura impidan la operatividad de nuestras AEA (auto escalera articulada) y ABE (auto brazo extensible). 

Aunque actualmente los cuerpos de bomberos disponen de ABE para cotas muy por encima a los 50 metros (Bronto Skylift 112 metros y Rosenbauer 90 metros) el sistema constructivo de fachadas del tipo "muro cortina", sin huecos al exterior y con cristales de gran resistencia hace casi imposible que se puedan realizar este tipo de rescates.

Para realizar el rescate por el interior debemos seleccionar y designar que escalera vamos a utilizar para la evacuación de las personas (la más alejada o protegida del incendio) y cual se va a utilizar para el ataque a fuego (aquella que disponga de columna seca o húmeda).  Algunos edificios de gran altura, disponen de zonas refugio, para su utilización en caso de incendios, por lo que tendremos que localizar estas zonas lo antes posible y enviar un equipo de bomberos para garantizar la seguridad de los ocupantes.

Aunque no es recomendable el uso de los ascensores, cuando se produce un incendio en este tipo de edificios (siempre que sean ascensores de emergencias) los podremos utilizar si contamos con la formación necesaria y aplicamos unas reglas mínimas de seguridad. Nunca subiremos hasta la planta del incendio y haremos paradas intermedias para verificar si hay gases de incendio en el recorrido y descartar así la propagación a plantas inferiores. Designaremos un "Operador" del ascensor de emergencia (bombero que se encargará de su manejo durante el siniestro) y un "Enlace" del ascensor de emergencia (bombero que centraliza todas las demandas de uso de los ascensores de emergencia desde planta baja y da las órdenes al operador del ascensor de emergencia).

La extinción del incendio, si el edificio no dispone de extinción automática, no está exenta de riesgos (flashover y backdraught) debido al rápido desarrollo y a la propagación del incendio por falsos techos, patinillos, sin una manifestación exterior clara. Para acometer la extinción, nuestros vehículos de impulsión de agua, BUP (bomba urbana pesada) y BNP (bomba nodriza pesada)) deberán estar próximas a las tomas de las columnas secas situada en la fachada del edificio, para realizar el llenado de estas. El sistema de impulsión con bombas en paralelo en alta presión, se utilizará generalmente en incendios en cotas superiores a 100 metros, también es válido para cotas inferiores, pero presenta mayor riesgo de rotura de los elementos de la conducción (presiones de trabajo mayores). Para el inicio de las labores de extinción del incendio, se seguirá la siguiente secuencia de uso:

1. Boca de incendio equipada (BIE)
2. Columna húmeda
3. Columna seca
4. Despliegue de líneas de mangueras verticales, esta opción supone una demora en la extinción e implica el desgaste de las dotaciones actuantes.

El control de la propagación es una acción prioritaria en cualquier incendio estructural. En este tipo de edificaciones, nos encontramos con un elevado riesgo de propagación vertical del incendio (huecos de ascensores, escaleras, patinillos,...) debido al efecto chimenea, los fallos en la compartimentación y la dificultad del cortar la propagación exterior por medio de nuestros vehículos aéreos, por lo que hay que tener en cuenta que el incendio pueda adquirir grandes proporciones y suponer un gran riesgo para los equipos de intervención.

Para garantizar la seguridad en este tipo de intervenciones, es necesario disponer de un equipo SOS que pueda intervenir rápidamente en el caso de rescate o de apoyo de las dotaciones que están actuando. Las comunicaciones vía radio son de gran importancia en estos edificios debido a los largos recorridos de acceso y evacuación.

Es conveniente que cada SEIS (Servicio de Extinción de Incendios y Salvamentos) disponga de planes de intervención, según la altura de sus edificios, que establezca una sistemática operativa de actuación para casos de incendios.

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