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Se trata de un vehículo dotado de doble cabina que permite hasta un máximo de 5 ocupantes, de los que menos la persona conductora, el resto puede desembarcar del mismo portando directamente un equipo de respiración autónoma a la espalda

Las Bomberas y Bomberos Forales de Álava tienen una nueva herramienta en su lucha contra el fuego. Desde hace algunos días, el Servicio de Prevención y Extinción de Incendios y Salvamento cuenta con un nuevo vehículo autobomba rural pesada, que ha sustituido al histórico camión de primera salida que desde 1988 había formado parte del parque móvil foral.

Se trata de un vehículo, carrozado sobre chasis MAN, dotado de doble cabina que permite hasta un máximo de 5 ocupantes, de los que menos la persona conductora, el resto puede desembarcar del mismo portando directamente un equipo de respiración autónoma a la espalda. Montado sobre un chasis 4x4, un PMA de 15 TM y 290 CV de potencia, sus dimensiones le permiten una fácil y rápida circulación tanto en zonas urbanas/rurales como industriales. Incorpora un depósito de 3100 litros de agua y una potente bomba hidráulica capaz de suministrar más de 3000 l/min a una presión de 10 bar y 400 l/min a 40 bar.

Como vehículo polivalente que es, dispone de material diverso para afrontar incendios, rescates y otras asistencias técnicas; no en vano, se trata del principal recurso dentro de cada una de las UCEIS con las que cuenta esta Diputación Foral.

“Se trata de una incorporación muy importante para el Organismo Autónomo de los Bomberas y Bomberos Forales de Álava, ya que al bajar del camión con el equipo respiratorio ya puesto, reduce ostensiblemente los tiempos de preparación en los casos de rescate en incendios”, ha señalado el diputado general de Álava, Ramiro González, que no ha querido perder la oportunidad de conocer de cerca esta nueva herramienta.

En 2020, contar con un vehículo de estas características resultó clave en un rescate en Orduña, cuando las bombera y bomberos de Llodio entraron en un incendio para rescatar a una mujer y lo consiguieron por apenas unos segundos. “Contar con el equipamiento adecuado puede ser la diferencia entre salvar o no una vida, además de garantizar que nuestro equipo lleva a cabo su trabajo con todas las garantías para su seguridad”, ha añadido el máximo mandatario foral.

En la visita también han participado, entre otros, la diputada de Equilibrio Territorial, Irma Basterra, y el director del Organismo Autónomo, Javier Carro, encargados en el día de hoy de explicar esta inversión extraordinaria. “Además de los 278.905 euros invertidos en este vehículo, el departamento de Equilibrio Territorial ha destinado 150.000 euros a la adquisición del material que se incluye en su interior. La autobomba está organizada de forma que en el lado derecho se encuentra todo el material de rescate como: herramientas de excarcelación en accidentes de tráfico, tablas de rescate, material de rescate en altura…Mientras que a la izquierda está el material de extinción de incendios: mangueras, lanzas de diferente caudal, motobombas…”, han señalado.

De la misma manera, y por primera vez, se ha incorporado un punto de limpieza en el vehículo, con el objetivo de que el personal in situ puedan limpiarse las manos, la cara y soplar con aire comprimido la ropa de intervención, evitando arrastrar con ellos las partículas contaminantes que existen en los incendios y las enfermedades que ello pueda generar.

Año complicado
Además de conocer este nuevo vehículo, el diputado general también se ha interesado por la labor de las y los bomberos durante 2020, un año marcado por la pandemia que ha obligado al servicio a reconvertirse para llevar a cabo labores de desinfección y limpieza, pero que no ha impedido que garantizaran día a día la seguridad de los y las alavesas.

Por si esto fuera poco, 2021 tampoco parece dispuesto a dar tregua al Organismo Autónomo. La borrasca Filomena ha provocado durante los primeros días del año precipitaciones en forma de nieve que han obligado a estar alerta a todas las UCEIS. Durante estos días, se han visto obligados a hacer numerosas intervenciones de retirada de grandes masas de nieve de las cubiertas de edificios. Estas, al igual que los carámbanos de hielo o la rotura de ramas, presentan un grave riesgo por caída sobre la vía pública.

Asimismo, este frío y nieve no solo complica los desplazamientos a pesar de que todos nuestros vehículos estén equipados con neumáticos de invierno; sino que puede provocar la caída de nuestros intervinientes porque la misma de agua utilizada durante la extinción se hiela, dejando auténticas pistas de patinaje.

Finalmente, los rescates de montaña están obligando a dotar al personal del Organismo Autónomo de material específico para este tipo de actuaciones, incorporándose bastones, crampones e incluso raquetas de nieve para ello

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