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Este servicio Cuenta con una plantilla de 434 personas y una flota de vehículos formada por 94 vehículos y 4 remolques. Desde su creación en 1970, el servicio de prevención, extinción de incendios y salvamento de la Diputación Foral de Bizkaia ha realizado más de 175.000 intervenciones.

El Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de la Diputación Foral de Bizkaia celebra su 50 aniversario este 2020.  La Diputación Foral de Bizkaia, ante la dificultad de los ayuntamientos de dotarse de los recursos económicos necesarios para atender (en virtud de la Ley de Régimen Local) la extinción de incendios municipales, decidió asumir la prestación de unos servicios en materia de extinción de incendios en el Territorio de Bizkaia. Así, desde el año 1965, la Diputación inicia los trámites y estudios necesarios que posibilitarán la configuración de una infraestructura material y humana con que poner en marcha los primeros parques de bomberos/as.

En 1970, abren sus puertas los primeros parques de bomberos de Gernika, Durango y Trapagaran, en los que un total de 50 bomberos, dos sargentos y un jefe de servicio iniciarían los trabajos de este servicio en dos turnos laborales diarios. El acta que recoge la primera intervención oficial de los bomberos de Bizkaia, la sitúa entre los días 30 de octubre y 5 de noviembre de ese año. No se describe qué tipo de siniestro ni la fecha exacta. La salida correspondió al parque de Trapagaran para atender un siniestro en Santurtzi.

Cuatro años más tarde entraron en funcionamiento los parques de Basauri, Getxo y Zalla con otros 54 bomberos y nuevos medios técnicos. En el año 1985 se puso en servicio el parque de Markina y un año más tarde abrió sus puertas el parque de Mungia. A la red de parques de bomberos profesionales, se le sumó la red de bomberos voluntarios en los municipios de Lekeitio, Orduña, Karrantza y, finalmente, el de Otxandio en 1993. Esta red de parques obedece al principio máximo de poder acceder a cualquier municipio de Bizkaia en un tiempo máximo de 20 minutos.

En la década de los 90, la Diputación se propuso adecuar y trasladar las instalaciones ya existentes a las nuevas vías de comunicación, fundamentalmente autovías, construidas y en servicio del territorio. Así en el año 92, el antiguo parque de Trapagaran dio paso a la instalación central de Urioste (Ortuella) y en el año 97 al traslado del Parque de Getxo a su actual situación en Artaza (Leioa). En el año 1994 se creó, en el parque de Urioste, el Centro de Comunicaciones, que centralizó toda la información y la coordinación de las actuaciones a realizar por el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento.

RECURSOS HUMANOS Y MATERIALES HOY
En la actualidad, el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de Bizkaia está formado por ocho parques de bomberos y bomberas profesionales distribuidos por todas las comarcas: Urioste (Ortuella), Basauri, Artaza (Leioa), Iurreta, Gernika, Balmaseda (en Zalla), Markina y Derio. Están apoyados por las agrupaciones de Voluntariado de Protección Civil de los municipios de Lanestosa, Orduña, Karrantza, Bermeo y Otxandio, junto con un campo de formación en Ispaster, en el que se forman bomberos y bomberas a lo largo de toda su vida profesional.

Así mismo, la Diputación Foral de Bizkaia puso en marcha en enero de 2019 ‘Bizkaia Prest’, el centro integral de gestión de emergencias de Bizkaia. Este centro cuenta con los últimos avances tecnológicos en materia de comunicaciones y supone un punto de entrada único de avisos en materia de emergencias a nivel foral, en el que se coordina la respuesta y desde el que se movilizan todos los recursos de la Diputación (humanos y materiales) para una repuesta eficiente y eficaz, con servicio las 24 horas del día.

En cuanto a los recursos humanos, el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de Bizkaia cuenta con una plantilla de 434 personas.  Y en lo que a recursos materiales se refiere, cuenta con una flota de vehículos formada, en la actualidad, por 94 vehículos y 4 remolques. Este año, se renovará cerca de un 25% de la flota con la llegada de 20 nuevos vehículos de última generación adquiridos el verano pasado. En concreto, serán 6 autobombas urbanas pesadas, 3 autobombas nodrizas pesadas (cisternas), 3 furgones de útiles, 3 auto escaleras automáticas y 5 todoterrenos de mando. Estarán destinados a distintos parques de bomberos de Bizkaia.

Por último, el servicio se verá mejorado próximamente con la construcción de los nuevos parques de bomberos de Zalla y Arratzu, dotados de los últimos avances tecnológicos.

MEMORIA BOMBEROS 2019
El Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de la Diputación Foral de Bizkaia ha realizado a lo largo del pasado año 2019, un total de 5.568 intervenciones, frente a las 5.134 de 2018 (lo que supone un incremento del 8,5%). Asimismo, en el entorno del Puerto Autónomo de Bilbao se han realizado un total de 341 retenes de prevención en 2019, destacando la creciente actividad en los últimos 8 años.

Aunque en 2019 el mayor número de salidas se han registrado en el parque de Urioste (1.779 salidas, 32% sobre el total de salidas registradas), han sido los parques de Gernika y Artaza los que han registrado un mayor incremento en número de salidas respecto a 2018, 16,7% y 14,8% respectivamente. En todos los municipios, el mayor número se salidas han estado vinculadas a servicios de salvamento y rescate con víctimas, y a servicios auxiliares y de saneado de construcciones.

Según el tipo de actuación, en 2019 el mayor número de salidas han estado vinculadas a actividades o servicios de salvamentos con un total de 3.165 salidas registradas (58% sobre el total de salidas), seguido de las 1.580 salidas por incendios (29% sobre el total de salidas) y, por último, las 740 salidas por servicios de asistencias técnicas (13%). Esta dinámica se repite en los 8 parques del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamentos de la Diputación Foral de Bizkaia.

Con respecto a los incendios, el número total de intervenciones ha sido de 1.580, de las cuales el grueso han sido fuegos urbanos de pequeñas dimensiones y en viviendas con un total de 1.221 intervenciones, aunque también se han registrado 256 salidas por incendios en áreas rurales, y 103 incendios industriales en fábricas y almacenes.

Cabe señalar que el 90% de las salidas por accidentes de tráfico y en 83% de las salidas por incendios, los bomberos/as llegan a su destino en menos de 20 minutos. Asimismo, el tiempo de alarma desde que se recibe el aviso en el centro de comunicaciones hasta que se pasa al parque de bomberos correspondiente es de 1 minuto y 46 segundos de media.

“Los años ochenta fueron duros. A la desindustrialización, que generó numerosos incendios, se le sumaron las inundaciones del año 83, las acciones terroristas y los fuegos forestales del año 89”, Javier Elorza, subinspector del servicio de bomberos de Bizkaia
Este 2020 celebran su 50 aniversario, ¿cómo se puede resumir la trayectoria del servicio en todos estos años? ¿Qué intervenciones destacan, o recuerdan, por su dificultad o por la carga emocional de las mismas?
La creación del SEIS de la Diputación de Bizkaia en el año 70 respondía a una necesidad generalizada en el Estado de dar cobertura de Bomberos más allá de las capitales de provincia. Fue una génesis limitada inicialmente a tres parques, pero que en poco tiempo se amplió a seis. El personal de aquellos años se caracterizaba por una gran voluntariedad y capacidad de sacrificio, pero carecían de la formación y del equipamiento para desempeñar el trabajo con la eficiencia y la seguridad con la que se trabaja hoy en día. Eran años de desarrollo industrial y demográfico en Bizkaia que generaron infinidad de situaciones de emergencia que nuestros compañeros afrontaron con gran voluntad y casi siempre con buenos resultados. Fue en esos primeros años cuando, en un incendio, se produjo el único fallecimiento en acto de servicio hasta la fecha.

Los años ochenta fueron duros.  A la desindustrialización, que generó numerosos incendios, se le sumaron las inundaciones del año 83 que asolaron toda la cuenca del Nervión, las acciones terroristas y los fuegos forestales del año 89 que afectaron al 25% de la superficie forestal de Bizkaia. En esta década también se produjeron los dos accidentes con mayores repercusiones anímicas para los intervinientes: la explosión de gas en la escuela de Ortuella en 1980, que se llevó la vida de 50 niños y 3 adultos, y el accidente de aviación en el monte Oiz, en 1985, con 148 fallecidos. En esta época se reforzó el servicio con nuevas incorporaciones hasta casi duplicar su plantilla y con la apertura de dos nuevos parques: el de Markina y el de Munguía.
En los años noventa se produjo la verdadera modernización del Servicio, con una nueva estructura de mando, las incorporación de nuevos equipos de intervención como los equipos de respiración de presión positiva, las cámaras de visión térmica, los equipos de ventilación, espumógenos sintéticos y nuevas técnicas de intervención en el rescate en accidentes de tráfico, rescate en altura, rescate acuático, medicina de emergencias y técnicas de control en incendios confinados y en accidentes con materias peligrosas.

Se apostó por la formación y se abrió el campo de maniobras de Ispaster, elemento diferenciador que convertía a los bomberos de Bizkaia en los únicos en contar con unas instalaciones de este calibre.

A partir del año 2000 el servicio ha seguido creciendo en capacidad operativa. Se ha duplicado la estructura de mando, se ha apostado por una formación de calidad para todo el operativo pero sobre todo a nivel de mandos. Si bien los accidentes de tráfico han disminuido en número se han mantenido en gravedad y ha aumentado su complejidad. También hay menos incendios, pero cualitativamente son más complicados debido los nuevos materiales. También asumimos muchas más competencias de rescate que en los primeros tiempos y, estos últimos años, hemos tenido que hacer frente a la invasión de la avispa asiática, contra la que éramos inicialmente el único servicio púbico equipado para combatirla.

Los actuales bomberos en Bizkaia, quizás carezcan de las competencias manuales de los primeros bomberos del Servicio, pero son más profesionales y están mucho más preparados para hacer frente a las emergencias a las que nos enfrentamos en estos tiempos. El actual SPEIS de la Diputación Foral de Bizkaia es un servicio moderno, bien equipado, que da una cobertura de calidad a los ciudadanos de su Territorio, y que se ha convertido en un referente en algunos aspectos para muchos servicios del Estado.

“El equipamiento del bombero es cada vez más complejo y requiere de mayor control de manera que también es importante optimizar la gestión logística”, Patxi Berreteaga, jefe de la sección de prevención del servicio de bomberos de Bizkaia
¿Qué retos afronta el Servicio de bomberos de la Diputación Foral de Bizkaia de cara al futuro?
En los próximos años el servicio se plantea retos en muy diferentes áreas de trabajo. Ya se han incorporado mejoras en lo referente a Prevención de Riesgos Laborales con nuevos protocolos de intervención que aumentan la seguridad de los intervinientes y equipos para mejorar la higiene en el trabajo. Aun así, éste es un campo en el que el margen de mejora es prácticamente infinito teniendo en cuenta que el riesgo es una parte inherente a la actividad del bombero y es necesario mantener la agilidad y celeridad en las intervenciones.

La evolución de la automoción, los riesgos tecnológicos, las herramientas de trabajo y las técnicas de intervención es cada vez más vertiginosa. En el servicio hay grupos de formación que se encargan de ir absorbiendo todos esos avances y los transmiten a todos los intervinientes. Mantenerse al día en tantas materias como las que trabaja un bombero es un reto cada vez más complicado al que se debe prestar atención constante.

Se plantean también retos a nivel tecnológico que ayuden a mejorar la gestión de la emergencia, llevando cada vez más información al Puesto de Mando e incorporando nuevas herramientas que permitan gestionarla de forma eficaz.

El equipamiento del bombero es cada vez más complejo y requiere de mayor control de manera que también es importante optimizar la gestión logística. Trataremos de incorporar las nuevas tecnologías en este ámbito.

Otro de los campos de trabajo será el de estabilizar la plantilla. En los últimos años está habiendo un relevo generacional importante de todos esos trabajadores que empezaron en los años 80 durante aquellas ampliaciones del servicio. Que las nuevas incorporaciones en todos los niveles del servicio sirvan para armar un buen equipo también serán un reto importante.

Hay además un nuevo enfoque en cuanto a la prevención. Está claro que con trabajo y conocimiento previos se pueden evitar muchos siniestros y reducir el número de víctimas. Trabajar la sensibilización ciudadana será una prioridad del servicio hasta conseguir en Bizkaia una ciudadanía concienciada con los riesgos y las pautas de actuación ante incidentes.

En plena pandemia del coronavirus, ¿cómo se han adaptado el funcionamiento del servicio a esta nueva situación (medidas, procedimientos, nuevas funciones, ...)?
Desde el primer momento se tuvo consciencia de que la nuestra era una actividad esencial y había que hacer todo lo posible para mantener el operativo lo más a salvo posible de contagios y propagación para poder seguir ofreciendo un servicio de calidad.

Se establecieron medidas iniciales para reducir la interacción entre personal de distintos relevos y aumentar la distancia social entre personal del mismo relevo. Se actualizaron los protocolos de atención a víctimas introduciendo medidas de protección tanto a víctimas como a intervinientes sin reducir la cercanía a las personas. Los distintos escalones de la pirámide de mando tenían cadencias y ritmos de trabajo diferentes que se han tratado de sincronizar al máximo para reducir los contactos. Se han aplazado también las formaciones que suponían reunir a personal de diferentes relevos y se ha pedido responsabilidad en este sentido a todos los trabajadores en su vida privada. El resultado obtenido, por el momento, parece bastante satisfactorio con tasas de incidencia bajas y habiendo mantenido un alto nivel de operatividad.

En cuanto a funciones y tareas, enseguida comenzamos a dar apoyo al Departamento de Acción Social, en un principio desinfectando residencias de personas mayores, de discapacitados y centros de menores pero puntualmente y a demanda iban surgiendo otras necesidades como centros de salud, comisarías, albergues, etc... En aproximadamente 3 meses realizamos unas 1000 desinfecciones con algunos equipos de bomberos que trabajaban de manera casi independiente fuera de su horario de guardia. La respuesta del personal del servicio fue excelente demostrando, una vez más, su compromiso con la sociedad.

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