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En esta colaboración queremos asomarnos a la ventana de la propulsión de los vehículos y su relación con el carrozado. el sector tiene la sensación de que hay muchas dudas tecnológicas en cada alternativa a la combustión que se enmarcan en (seguro que muchas) variables técnico-económicas.

En cierta medida es natural que la evolución tecnológica siempre vaya muy por delante de la normativa. Esta última siempre aparece como el factor clave para frenar una evolución descontrolada.

En esta colaboración queremos asomarnos a la ventana de la propulsión de los vehículos y su relación con el carrozado. El sector tiene la sensación de que hay muchas dudas tecnológicas en cada alternativa a la combustión que se enmarcan en (seguro que muchas) variables técnico-económicas.

En este caso, y ante una clara emergencia climática, se ha precipitado e invertido la demanda tecnológica y su evolución. Hoy en día se pide una movilidad sostenible a toda cosa, sin asomarse con una cierta capacidad de reflexión y analizar por dónde vamos.

Estamos seguros que esto afecta o afectará al lector de este artículo, que probablemente es usuario y/o administrador o dueño de uno o muchos vehículos pertenecientes al parque de emergencias en servicio y que se ve en un auténtico problema de cálculo cuando se plantea una estrategia para adquirir o renovar vehículos.

Ahora afectan las necesidades medioambientales del lugar en el que va a trabajar el vehículo, el servicio que va a prestar, la energía que necesita consumir para desempeñar su función, fiabilidad, autonomía, valor residual al final de su vida útil, etc.

Y cuando metes todos estos factores en una coctelera y ves el resultado, te das cuenta que muchas veces no existe.

España no es un país de estandarización en los vehículos de Servicios de Emergencia. Cada empresa marca sus particularidades con el fin de poder hacer los vehículos más acordes a su manera de trabajar o sus necesidades locales y esto no ayuda a planificar un cambio de modelo energético.

El vehículo de emergencia dispone de unos consumos energéticos muy elevados en la mayor parte de los casos. Algunos de los más importantes son la activación de las señales de advertencia visual y sonora, el uso de equipamiento y maquinas acopladas a los vehículos (grúas, cabrestantes, compresores, neveras, equipos médicos, etc.), altas masas en orden de marcha, etc.

Los foros están repletos de discusiones sobre si el futuro es eléctrico, si el desarrollo de baterías será la solución o si tenemos que mirar una movilidad eléctrica son sistema de red de carga o que los vehículos dispongan de un sistema de producción propia de energía (híbridos).

Los carroceros tenemos claro que para muchos de los trabajos que desempeñan nuestros vehículos (demanda energética), será necesario disponer de una fuente adicional de energía completamente ajena al sistema de propulsión del vehículo que evite conflictos de autonomía y permita alcanzar las potencias demandadas.

Los vehículos eléctricos, actualmente priorizan la autonomía ante cualquier consumo, para lo que en caso de baja carga la gestión electrónica del vehículo puede cualquier consumo adicional, como el aire acondicionado o calefacción, situación que no se pueden permitir los vehículos de emergencia.

Como conclusión a este análisis decir que, para que los futuros vehículos con sistemas de propulsión basados en energías alternativas a la combustión den el mismo servicio que los actuales vehículos diésel (mayoritariamente), se plantea imprescindible analizar bien y estandarizar las necesidades de consumo energético en sus diferentes aplicaciones.

Lo ideal es que el vehículo de base cubra la demanda energética requerida porque la solución comentada de incorporar una solución complementaria supondrá una penalización extra de peso, espacio, mantenimiento, gestión y consumo.

¿Podemos pensar en vehículos con una menor demanda energética? ¿Diversificar las flotas por servicios y tipos de combustible? ¿Somos eficientes dimensionando las necesidades energéticas? ¿O vamos muy a mayores “por si acaso”?. Tenemos que pensar…

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