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El remolque puede ser una herramienta muy interesante para servicios especiales, alumbrado, riesgos químicos, tratamiento de catástrofes, etc. Debe quedar claro que no se puede remolcar lo que uno quiere y cómo uno quiere. Se debe considerar que para que un vehículo pueda remolcar, este debe disponer de capacidad técnica de remolcado homologada y debe constar en su ficha técnica.

Uno de los objetivos principales, que se puede aplicar a todos los sectores es el de obtener en el menor tiempo la máxima rentabilidad de los recursos con los que uno dispone. En el caso de los servicios de emergencia, el vehículo y equipamiento así como el personal, son clave para un servicio de calidad.

En el proceso de compra de los vehículos, no siempre atendemos a una característica importante que todos ellos pueden tener. Es la capacidad para remolcar y que en muchos casos permiten ampliar las posibilidades de trasladar material al lugar del servicio requerido (no se permite disponer de plazas para el transporte de personas en remolques).

Los vehículos de base (que serán tractores) llegan al mercado con unas capacidades de remolcado definidas en su homologación. En algunos casos, es posible que nuestro vehículo no tenga capacidad para remolcar cuando salió de la fábrica y salvo casos particulares, será prácticamente imposible otorgarle esta capacidad a posteriori. De ahí que sea importante marcar como especificación esta característica, no vaya a ser que el día que queramos remolcar, no podamos.

Debe quedar claro que no se puede remolcar lo que uno quiere y cómo uno quiere. Sabiendo que disponer de remolque nos ayuda en el desempeño de nuestras funciones, tendremos que considerar tres cuestiones muy importantes:

En primer lugar se debe considerar que para que un vehículo pueda remolcar, este debe disponer de capacidad técnica de remolcado homologada y debe constar en su ficha técnica. Los laboratorios de homologación habrán comprobado entonces que el vehículo en cuestión tiene medios para mover, frenar correctamente el remolque.

Debe conocer el lector que hay dos tipos de remolques que se suelen utilizar en los servicios, los de que tienen los ejes separados y los que tienen los ejes centrales. En este último caso, el remolque ejerce una carga vertical que debe ser descontada de la carga útil del vehículo, algo que puede suponer una modificación importante en las masas máximas.

La segunda cuestión es que el vehículo debe disponer de los dispositivos mecánicos de acoplamiento homologados para remolcar (gancho y travesaño de soporte al vehículo) y en su caso deberán disponer de un sistema de frenado adecuado.

El fabricante del vehículo de base o el carroceo, dentro del proceso de diseño / homologación del vehículo, pueden identificar dispositivos que se pueden instalar y serán considerados aptos para poder remolcar. El soporte debe ser lo suficientemente robusto como para soportar los esfuerzos máximos del enganche y a su vez estos dos deben ser los suficientemente robustos como para soportar las cargas y esfuerzos que le generará el remolque acoplado.

En tercer lugar, se debe tener en cuenta también que en función de los kilos a transportar y del conjunto de masas de vehículo remolcador y remolcado, el conductor del conjunto debe disponer de un permiso de conducir de la categoría correspondiente.

Es cierto que los vehículos de emergencia están exentos del uso del tacógrafo pero si estos pertenecen a una categoría de homologación donde se exija tacógrafo y el vehículo es posible que al final de su vida sea vendido para funciones comerciales, hay que estudiar el hecho de que sea interesante adquirirlos con él integrado, tenerlo activo  y con sus revisiones al día para tener un punto a favor si hay una venta final.

El remolque puede ser una herramienta muy interesante para servicios especiales (alumbrado, riesgos químicos, tratamiento de catástrofes, etc.) y estudiando bien los vehículos disponibles, es posible aumentar su productividad y reducir los plazos de amortización de la compra.

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