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Nuevo reportaje de nuestro colaborador Manuel Rujas, Sargento Conductor de los bomberos del Ayuntamiento de Madrid. Uno de los vehículos más llamativos presentes en los seis es sin lugar a duda los AGP (autogrúa pesada). El motivo de ello puede ser la falta de costumbre que tenemos de verlas actuar en nuestras intervenciones. Por otro lado, en las intervenciones en las que son necesarios este tipo de vehículos especiales siempre son más espectaculares.

Uno de los vehículos más llamativos presentes en los SEIS es sin lugar a duda los AGP (autogrúa pesada). El motivo de ello puede ser la falta de costumbre que tenemos de verlas actuar en nuestras intervenciones. Por otro lado, en las intervenciones en las que son necesarios este tipo de vehículos especiales siempre son más espectaculares. Por sí mismo, ver levantar una carga a una grúa siempre nos llama la atención, si a esto le sumamos el componente añadido de bomberos, tenemos a la vista un gran espectáculo.  Este tipo de vehículos hoy en día no está presente en la gran mayoría de las flotas de los SEIS por distintos motivos que aquí no vamos a entrar a valorar, pero creo que su precio no es uno de ellos. 

REGLAMENTACIÓN ACTUAL
Actualmente están disponibles dos tipologías para un vehículo AGP, las denominadas grúas móviles autopropulsadas y las grúas hidráulicas articuladas sobre camión. Cada una tiene una serie de características especiales que a continuación voy a desarrollar.

En este apartado las grúas móviles autopropulsadas están reguladas bajo el Real Decreto de 27 de junio en la que se aprueba la instrucción técnica complementaria (ITC) «MIE-AEM-4» del Reglamento de aparatos de elevación y manutención. La definición que realiza de ellas es la siguiente: “aparato de elevación de funcionamiento discontinuo, destinado a elevar y distribuir en el espacio cargas suspendidas de un gancho o cualquier otro accesorio de aprehensión, dotado de medios de propulsión y conducción propios o que formen parte de un conjunto con dichos medios que posibilitan su desplazamiento por vías públicas o terrenos.” Tras leer esta definición podíamos llegar a la conclusión de que en ella se engloba a las grúas hidráulicas articuladas sobre camión, pero no es así. Hay una característica principal que marca la diferencia entre ellas. Esta tiene que ver con el operador de la grúa, mientras que en las autopropulsadas el puesto de mando del operador tiene que estar instalado en la propia máquina, en las hidráulicas articuladas no es necesario. Otra gran diferencia la encontramos en el propio diseño, mientas que en las autopropulsadas la pluma es rígida, en las articuladas la pluma además de telescopar tiene varias articulaciones. Por último, la función principal también marca diferencias, mientras que en una autopropulsada su función principal es el levantamiento de cargas la grúa hidráulica articulada sobre camión puede desempeñar otro tipo de trabajos.

Para trabajar con los distintos tipos de máquinas elevadoras según qué modelo se necesita una cualificación especial. Si la que disponemos en nuestro servicio de extinción de incendios se trata de una grúa móvil autopropulsada, la legislación actual nos pide como requisito estar en posesión de la titulación necesaria para operar con este tipo de máquinas. Actualmente hay dos categorías para este tipo de grúas que tienen que ver con la capacidad de carga nominal de la máquina. La categoría A para las grúas autopropulsadas de hasta 130 t y la categoría B para las que superiores a 130 t. En referencia a las grúas hidráulicas articuladas sobre camión, actualmente la legislación no exige ningún tipo de carné para su uso. Eso no quita que el operador haya recibido la formación necesaria para su manejo.

ACTIVACIÓN DE LAS AGP
Aquí tenemos que empezar haciendo referencia a la necesidad de una formación continua para el manejo y el buen desarrollo de las operaciones del levantamiento de cargas. Da igual que tipo de grúa desempeñe el trabajo, que se necesite carné o no para operar la máquina. Por nuestro sistema de turnos de trabajo es necesario realizar un esfuerzo extra de formación para estar a la altura con este tipo de vehículos especiales.

Las intervenciones en las que son necesarias este tipo de vehículos son principalmente los accidentes de tráfico y la retirada de objetos en la vía pública en los que sea necesario su retirada inmediata porque dificultan o paralizan la circulación. Cuando nos activan en un accidente de tráfico, siempre suelen estar implicados vehículos de las categorías N2 y N3 en cuanto al transporte mercancías y M2 y M3 destinados al transporte de personas. En lo referente a los objetos, lo más habitual son la retirada de árboles de gran envergadura, elementos estructurales en edificaciones y pórticos de señalización.  Estas intervenciones con levantamiento de grandes cargas son en sí todas diferentes, no hay dos iguales. Cada una de estas cargas a levantar tiene sus propias particularidades. En los accidentes de tráfico además tiene el componente de tener que maniobrar con personas atrapadas.

EMPLAZAMIENTO DE LA GRÚA
Una buena elección de la zona de trabajo nos evitará cambios a posteriori que nos ralentizará nuestra maniobra. Tenemos que realizar en primer lugar una visión general a nuestro entorno, esto nos ayuda a detectar y prevenir los posibles riesgos durante la intervención.

Por la inmediatez de nuestras actuaciones, no siempre tenemos el tiempo necesario para hacer una comprobación de la consistencia del terreno. La suerte que tenemos es que un porcentaje muy alto de intervenciones se realizan en ámbito urbano o en carreteras donde la superficie disponible admite una carga de 20 N/cm² que es suficiente para trabajar con nuestras grúas. Si el terreno no ofrece las garantías no nos queda otra que aumentar nuestra superficie de apoyo por medio de tablones colocados ordenadamente y cruzados entre sí. Otros factores de riesgo que hay que tener muy en cuenta son las líneas eléctricas, que como norma general si desconocemos su tensión dejaremos como mínimo una distancia de seguridad 5 metros. Tomaremos otras medidas adicionales si no nos queda otra que trabajar cerca de una línea eléctrica. En primer lugar, pediremos a la compañía su desconexión. En estos casos utilizaremos eslingas de poliéster y pondremos nuestra grúa a tierra por medio de una pica. Con estas pautas evitaremos el peligro de electrocución. Por último, otro peligro que tenemos que evitar es posicionar nuestra AGP cerca de un talud. Si esto es inevitable tomaremos unas medidas mínimas de seguridad que es situar nuestro apoyo a la misma distancia que tenga la altura del talud si el terreno es duro y al doble si vemos que el terreno esté suelto.

AMARRE DE LA CARGA
Para el correcto estrobado de la carga a elevar, hay que tener en cuenta que el reparto de la carga esté bien equilibrado. La elección de los elementos necesarios para su amarre tiene que ser el correcto y además será de material y el tamaño apropiados. Lo aconsejable es disponer en nuestra AGP de los distintos tipos de materiales existentes. Los materiales utilizados para la fabricación de las eslingas son muy diversos. Cuando tenemos elementos cortantes en la pieza a izar, lo más aconsejable es escoger las fabricadas en cable de acero o de cadena. Los modelos existentes ya configurados con varios ramales, ojales y ganchos nos dan soluciones rápidas y nos facilitan el estrobado de la carga. Otros materiales utilizados para la fabricación de eslingas son los textiles. Estas se presentan en dos formatos, planas con gaza y las sin fin. Con este tipo de eslingas hay que tener cuidado e intentar no utilizarlas cuando el ambiente de trabajo no es el más adecuado. Las altas temperaturas y los productos químicos no son aconsejables para su utilización. También hay que prescindir de su uso o utilizar protecciones anticorte cuando existan cantos vivos que puedan dañarlas. No hay que olvidar que todo el material utilizado debe estar etiquetado conforme a norma para saber en todo momento su característica y su carga máxima de utilización entre otros datos.

IZADO DE CARGAS CON SEGURIDAD
Nuestras intervenciones no tienen nada que ver con las que realizan las empresas privadas ya que los tiempos de actuación son distintos. Nosotros no tenemos mucho tiempo para preparar una estrategia para el izado, esta se realiza in situ. Esto no quiere decir que nosotros no tengamos que trabajar conforme a lo dispuesto en la legislación específica. El equipo de trabajo tiene que estar compuesto como mínimo con un operador de grúa, un jefe de maniobra y un jefe de seguridad.  La comunicación entre el operador de la grúa y el jefe de maniobra es por medio de las señales normalizadas. Estos gestos deben de ser conocidos por ambos. Cuando no es posible la visión directa por la orografía, será necesario la utilización de nuestros intercomunicadores con órdenes claras y precisas. El resto de las dotaciones intervinientes que no sean necesarias en el momento del izado, tendrán que situarse en un lugar seguro fuera de la zona de maniobra indicado por el jefe de seguridad para evitar estar expuestos a los factores de riesgo que a continuación detallamos: Vuelco de la grúa, caída de la carga, golpes con la carga y el atrapamiento de extremidades.

PREVENCIÓN Y PROTECCIÓN
Todo el personal interviniente en una actuación con este tipo de vehículos debe de saber las medidas de prevención y protección que nos sirven para evitar en todo lo posible los riesgos de parecer un accidente. Por nuestro trabajo muchas veces tanto las recomendaciones como las normas de carácter general y las específicas de seguridad durante y al final del trabajo son difíciles de atender, pero esto no nos tiene que hacer bajar la guardia.

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