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Enmarcan esta Jornada en la conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil, estrategia iniciada en el año 2000 durante la Cumbre Mundial de Mujeres (WWSF), en sinergia con el Día Internacional de los Derechos del Niño que se celebra el 20 de noviembre.

Este año SAMUR celebra la VI Jornada de detección y atención al maltrato infantil desde emergencias sanitarias el próximo 19 de noviembre. De nuevo, pretenden contribuir a avanzar en el tratamiento de este grave problema desde diferentes perspectivas, buscando una mayor implicación de los profesionales e instituciones en la prevención, detección y atención a las víctimas infantiles y juveniles. Enmarcan esta Jornada en la conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil, estrategia iniciada en el año 2000 durante la Cumbre Mundial de Mujeres (WWSF), en sinergia con el Día Internacional de los Derechos del Niño que se celebra el 20 de noviembre.

Las víctimas de maltrato, y muy especialmente las de abuso sexual, son extremadamente vulnerables ya que las secuelas físicas y psicológicas que sufren son duraderas y muy graves. Se estima que entre el 20 y el 30% de la población adulta ha sufrido abusos, la mayoría provenientes de adultos de su entorno más cercano. Se calcula que tan sólo se llegan a conocer 3 casos de cada 10. De las escasas denuncias, únicamente el 30% acaban en sentencia.

Aunque parece increíble, el 70% de las víctimas conocidas de maltrato infantil dice que avisó a un adulto de lo que le estaba ocurriendo, pero solo el 15% de los casos se denunció a la policía y, de ese 15%, el 70% nunca llegó a juicio.

Como han ido abordando estos años, el maltrato antes de la edad adulta puede presentarse de muy diversas formas. Actualmente existe una gran preocupación por el aumento de menores víctimas de la violencia de género, bien como víctimas secundarias a la violencia contra sus madres, bien como víctimas directas de violencia de género, problema socio-sanitario que no es detectado en un primer momento ni por los profesionales ni por su entorno. Cuando los profesionales se encuentran con estas formas de violencia, frecuentemente han alcanzado sus cotas más elevadas.

Por último, pretenden abordar también cuestiones sobre acoso escolar. Los centros educativos son supuestos lugares de protección para los niños y niñas y, sin embargo, pueden llegar a convertirse en escenarios de crueldad inusitada hacia las víctimas, que de nuevo callan y sufren en silencio a la vista de sus iguales y de sus profesores.

Desde los servicios de emergencias sanitarias se enfrentan a todos estos problemas en su momento más álgido y cruel, cuando la situación desborda al menor y a su entorno, mostrando conductas que ponen en riesgo su vida: autolesiones, intentos de suicidio, abuso de alcohol y drogas, etc.

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